Libros Antiguos

25.10.2021

Cuidado y Conservación.

Desde los inicios de la escritura, que surgió independientemente en distintas culturas y en épocas dispares, los materiales utilizados han sido también diversos. Desde rocas, tablillas de arcilla o planchas metálicas, hasta cortezas de árboles o fibras vegetales entretejidas. Los materiales mas sólidos y duraderos son también difíciles de trabajar y muy poco prácticos para el transporte. Como consecuencia lógica según avanzaban los siglos y la escritura y publicación de textos se hacía más común e importante en las sociedades, los soportes tendían a ser más maleables y también más frágiles.

Los libros se elaboran con una gran variedad de materiales, casi todos de origen orgánico, pulpas y fibras vegetales, pieles de animales y planchas de madera, son los más frecuentes. Esto hace que estén expuestos a una degradación natural que puede acelerarse si no se tienen ciertos cuidados básicos.

Detallamos algunos problemas que se pueden detectar en libros antiguos.

- Si el papel es de mala calidad, puede volverse quebradizo o tostarse. Generalmente esto ocurre por las impurezas en la celulosa, pero puede empeorar si se encuentra en malas condiciones de almacenamiento o expuesto a luz intensa.

- Los metales contenidos en algunas tintas antiguas hacen que éstas muestren signos de oxidación y que se produzca la transferencia de tintas entre páginas cuando existe un exceso de humedad.

- Los libros grandes, como algunas biblias o cantorales de los siglos XVI y XVII, pueden estar mal encuadernados y las portadas tienden a soltarse o aflojarse por el peso del cuerpo de páginas. En estos caso conviene almacenarlos horizontalmente, de plano, y no de manera vertical como usualmente los vemos en las bibliotecas.

- Las fijaciones de cuero pueden volverse pegajosas y húmedas si los aceites y apósitos de cuero se han aplicado en exceso.

- El cuero puede desgarrarse y volverse seco y polvoriento. Los libros que muestren esta condición deben aislarse y envolverse en papel libre de ácidos para evitar la transferencia a otros volúmenes que estuviesen en contacto.

- La acumulación de polvo en los cortes superiores de los libros pueden provocar decoloración y facilitar el crecimiento de moho.

- El papel y todos los materiales orgánicos reaccionan a los cambios de humedad en el aire. Los bordes de las páginas pueden arrugarse si el ambiente donde se almacenan es demasiado húmedo, o volverse frágiles y quebradizos si es demasiado seco. Un entorno con demasiadas modificaciones puede causar estrés en la estructura del libro y provocar daños como desgarros o desprendimientos en el encolado o costura de la encuadernación.

- La humedad y el moho proporcionan un ambiente favorable para la aparición de insectos xilófagos que pueden perforar los libros generando verdaderas galerías en el cuerpo de páginas.

- En lomo flojo o suelto podría provocar que las hojas se arrugasen o rasgasen.

El manejo cuidadoso y buen almacenamiento es el primer paso para una buena conservación de los ejemplares de una biblioteca.

Un ambiente estable con temperaturas entre 16º C y 19ºC y una humedad en torno a 45% y 60% son la mejor opción para ayudar a la estabilidad de los materiales. Una humedad superior al 60% favorece mucho la aparición de moho e insectos. Por lo que es aconsejable evitar sitios como áticos o trasteros, donde la humedad y la temperatura fluctúan mucho.

Un abuena circulación del aire ayuda a evitar la proliferación de plagas. Hay que evitar la tentación de cerrar los estantes herméticamente.

El almacenaje de los ejemplares según su tamaño, de manera vertical y con apoyo sólido como sujeta libros favorece la estabilidad de las costuras y encuadernados.

Si los ejemplares están correctamente almacenados, la limpieza de polvo que puede acumularse en la superficie es relativamente simple ya que bastará un cepillado suave, evitando el uso de paños húmedos.